¿Qué es la intolerancia a la fructosa?

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Cada vez son más las personas que padecen algún tipo de intolerancia alimentaria, como la intolerancia a la lactosa que padecen entorno a dos tercios de la población mundial en un grado más o menos grave. 

Esta intolerancia consiste en la incapacidad del cuerpo al digerir de una forma adecuada el azúcar que hay en la leche, ya sea esta leche de cabra, de vaca, e incluso la leche materna. 

Por todo ello cada vez se producen más lácteos sin lactosa. Tanto leches como sus productos derivados. 

Otra intolerancia más frecuente cada día es la intolerancia a la fructosa, una intolerancia que con distintos grados de malabsorción afecta también entorno a un 40 a 60% de la población. 

La intolerancia a la fructosa esta infradiagnosticada porque provoca síntomas demasiado generales que pueden ser asociados a otras patologías.

¿Y la fructosa?, ¿Qué es? 

Es un monosacárido, principalmente encontrado en el azúcar (disacárido formado por 50% de glucosa y 50% de fructosa), pero también en las verduras, las frutas y la miel, aunque podemos encontrarlo entre otros en procesados como serían los jarabes y las bebidas azucaradas. 

Además, está el sorbitol que es un edulcorante que tras metabolizarse produce fructosa, por lo que la fructosa no solo la encontraremos en la fruta, sino que también la podremos encontrar en edulcorantes que son muy utilizados en la industria de la alimentación. 

Estudios científicos asocian el alto consumo de fructosa, principalmente en forma de azúcar, con diabetes, obesidad, esteatosis hepática y síndrome metabólico. 

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¿Cuál es el contenido de fructosa en los alimentos? 

Frutas:

Menos de 0,5 grs. cada 100 grs. - Aguacate, papaya, aceitunas negras (25g/día)

Entre 0,5-1,5 grs. cada 100 grs. - Melón, lima, higo chumbo.

Entre 1,5-5 grs. cada 100 grs. - Albaricoque, arándanos, ciruelas, frambuesas, coco, frambuesa, fresa, kiwi, granada, mandarina, mango, melocotón, moras, naranja, nectarina, piña, plátano, pomelo y sandía.

Más de 5 grs. cada 100 grs. - Albaricoque, brevas, caqui, cerezas, ciruela, ciruela pasa, chirimoya, higos secos, manzana, membrillo, pera, uva y fruta en almíbar.

Verduras: 

Menos de 0,5 grs. cada 100 grs. - Acelga, brócoli, apio, champiñones, col, escarola, espinacas, lechuga, patata vieja, tapioca.

Entre 0,5-1,5 grs. cada 100 grs. - Alcachofa, berenjena, calabacín, cebollino, col de Bruselas, espárragos, judías verdes, patata nueva, pepino, pimiento verde, puerros, rábano y tomate.

Entre 1,5-5 grs. cada 100 grs. - Boniato, calabaza, cebolla, chirivía, escarola, maíz en grano, nabo, pimiento rojo, remolacha y zanahoria

En la tabla de este artículo puedes ver el contenido de fructosa de bastantes más alimentos, pulsa sobre este enlace para verla. Tabla en la que se indica qué alimentos contienen más fructosa y son más sensibles a producirnos una malabsorción. 

Es fundamental conocer qué grupos de alimentos se pueden consumir y qué otros alimentos deberían evitarse con el fin de que lo que comemos no perjudique nuestra salud. 

Haya sido heredada esta intolerancia o la hayamos desarrollado con posterioridad, para tratarla es muy recomendable contar con la ayuda de un dietista-nutricionista que paute un plan nutricional variado que mejor se pueda ajustar a nosotros, en base a los gustos que tengamos, los alimentos que toleremos y demás. 

La correcta reeducación nutricional y el seguimiento, son fundamentales para tratar esta intolerancia que afecta a un gran porcentaje de la población. 

Malabsorción de la fructosa

Esta se produce por un trastorno del metabolismo debido a la falta o inactividad de la proteína transportadora específica (GLUT-5) que se necesita para su absorción intestinal.

Inactividad o falta de dicha proteína que provocará que la fructosa ingerida no se absorba en el intestino delgado y alcance el intestino grueso donde será fermentada por las bacterias del intestino y producirá gas.

Gas que será el causante de los síntomas gastrointestinales como el dolor abdominal, las diarreas, las náuseas, así como los propios gases que sufren las personas afectadas.

Cabe distinguir entre la intolerancia hereditaria a la fructosa que se trata de un error genético del metabolismo de la fructosa y la mala absorción de la fructosa.  

En la intolerancia hereditaria a la fructosa si se da la absorción al contrario de lo que sucede con la malabsorción de la fructosa, lo que pasa es que falla el metabolismo de la misma, pues se carece de la enzima necesaria para que este metabolismo pueda darse. 

Esta intolerancia que se produce desde el nacimiento, afecta a entorno a 1 de cada 20.000 personas, y si es diagnosticada y controlada desde edades tempranas es mucho más sencillo su adaptación al tratamiento. 

¿Qué tratamiento nutricional suele realizarse? 

El tratamiento de la intolerancia a la fructosa a las personas que padecen esta intolerancia, consiste en restringir la fructosa. Restricción que puede variar en función del grado de malabsorción que tenga la persona, por lo que es imprescindible que se tenga un plan nutricional personalizado realizado por un dietista-nutricionista. 

Tratamiento que suele partir desde una malabsorción más estricta limitando los alimentos que puedan contener fructosa. Para progresivamente poder ir incluyendo alimentos que tengan una menor cantidad de fructosa y después otros que tengan mayor cantidad. 

Por lo que es muy importante tener claro qué carga de fructosa tienen los alimentos, para evitarlos eliminándolos de nuestro consumo especialmente al principio, hasta que averigüemos el grado de tolerancia a la fructosa que tenemos.

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